Detalle del ojo dañado de Orel, el Águila imperial que ha sabido sobrevivir con la mitad de su visión perdida. / CEDIDA

Orel, el águila imperial recuperada de 40 perdigonazos en AMUS se acerca a Madrid

Cuenta la historia de esta y otras cuatro aves que vuelan libres tras recobrarse de graves lesiones en dicho hospital

M. Ángeles Puerto
M. ÁNGELES PUERTO

AMUS comparte, a través de nota de prensa, el desenlace de cinco historias «cargadas de heroicidad». Cinco aves recuperadas de graves lesiones y algunas de ellas pertenecientes a especies amenazadas.

Dos águilas imperiales, un buitre negro, un alimoche y un milano negro forman parte de un nuevo batallón de aves recuperadas y devueltas a la naturaleza que libremente campean por la variada geografía de la península.

«Ver los mapas de los movimientos de los animales liberados y conocer donde duermen, donde se alimentan, los lugares en donde van descansando e incluso donde se bañan es ser espectadores de un maravilloso y apasionante documental casi a tiempo real, sin montajes, ni escenas preparadas», resaltan.

Así, dan a conocer la reinserción de estas cinco aves. La primera historia, concerniente al último animal liberado, «Orel» un Águila imperial que ingresó en febrero de este año tras ser disparada. En el hospital de AMUS se le evidenciaron más de cuarenta perdigones de plomo por un disparo; fracturas en ambas alas, el pico roto y un ojo atravesado por una rama. El equipo de AMUS volvió a ensamblar lo roto. A pesar de perder un ojo y con dos cirugías realizadas fue liberada en este mes de julio de 2022 y a pocas semanas desde su puesta en libertad en el valle de Matachel (Badajoz) se encuentra prácticamente a las puertas de la capital española, Madrid. «Es tan satisfactorio saber que este animal se ha adaptado y puede cazar con un solo ojo…».

«Arena» es otro Águila imperial también liberada hace dos años y que vive a caballo entre Portugal, Andalucía y Extremadura y que el 8 de julio su emisor marcaba nada más y nada menos que 54 grados al sol.

«Eton» es un Buitre negro recogido de la carretera con un cuadro de parálisis generalizada posiblemente por un traumatismo y por un episodio de intoxicación, hoy patrulla las laderas y riscos de la Sierra de San Pedro.

Y ya para finalizar, AMUS habla de «Freile» un Alimoche con una sola pata, o «Plomo», un Milano negro (también disparado) al que se le practicó un injerto de hueso en el arco del proyecto que AMUS desarrolla de implantes óseos, fue a África, regresó, y además, se encuentra criando en un lugar de Extremadura, «¿qué más podemos desear?».

Para el Hospital de AMUS la reinserción con éxito de estos valiosos ejemplares a sus antiguas áreas de donde fueron extraídos heridos supone «algo de gran importancia: por un lado, el éxito ante la recuperación de especímenes inhabilitados dándoles una segunda oportunidad y por otro, se pone de manifiesto el nivel de calidad médica que proyecta un hospital que se aproxima a los treinta años de recorrido», concluyen.

Etón el buitre negro, en el momento previo a su liberación durante la colocación del emisor Gps. / CEDIDA

Momento de la liberación de Orel por parte de la Consejera para la Transición ecológica y Sostenibilidad de la Junta de Extremadura, Dª Olga García García. / CEDIDA