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José Antonio, de espaldas, accediendo al cuartel.
Mérida

«Tenía que ayudarla porque estaba rota de desesperación»

El cabo primero de la Guardia Civil, José Antonio Gemio, evitó que una joven se arrojase desde el Puente Fernández Casado de Mérida

M. ÁNGELES MORDILLO

Domingo, 7 de octubre 2018, 18:21

El pasado 24 de septiembre fue uno de los días más intensos de la vida del Guardia Civil José Antonio Gemio tanto en lo profesional ... como en lo personal. Un día en el que, por la mañana, evitó que una joven se arrojase al Guadiana desde el Puente Fernández Casado de Mérida. Y por la noche, como broche de oro, acudió de urgencia a Badajoz para que a su hijo de 5 años lo operaran de apendicitis. La descarga de adrenalina que sufrió por la mañana le ayudó a aguantar estoicamente una difícil noche. Lo mejor es que las dos cosas han tenido un buen final.

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