Altar Mayor del Santuario de la Coronada

En 2015 se ha conmemorado el 350 aniversario del “milagro de la Coronada”

El libro “Campanadas en noche de luna clara", editado por la Asociación de Amigos del Museo de Villafranca, relata los supuestos hechos paranormales ocurridos el 22 de agosto de 1665 relacionados con un misterioso tañer de campanas del Santuario de la Coronada

Antonio Ortiz

Miércoles, 30 de diciembre 2015, 16:29

Este año de 2015 se conmemora el 350 aniversario del conocido como milagro de la Coronada. Con tal motivo, en la Casa de la Cultura ... tenía lugar la presentación del libro Campanadas en noche de luna clara", editado por la Asociación de Amigos del Museo de Villafranca, que relata los supuestos hechos paranormales ocurridos el 22 de agosto de 1665 relacionados con un misterioso tañer de campanas del Santuario de la Coronada. Unos manuscritos de 1671 hallados en 1999 con motivo del traslado de los fondos del archivo municipal al Museo de Villafranca fueron el origen de las averiguaciones en torno al acontecimiento que nos ocupa. Numerosos testigos declararon que una de las campanas de la todavía ermita de Nuestra Señora de la Coronada tocó a muerto sin que nadie la accionase. Aquella noche, no hacía ni una brizna de viento y en el interior de la ermita no había nadie. Sin embargo, todo el mundo en Villafranca escuchó el doblar de campanas proveniente del santuario de la Coronada.

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A través de los legajos que se conservan de Villafranca encontramos la voz de muchos vecinos que, bajo juramento, testificaron acerca de lo ocurrido en la noche en la que las campanas del Santuario de la Virgen doblaron solas. La declaración del Alguacil Mayor de la Villa refleja cómo sobre las once de la noche, y en compañía del entonces alcalde, Álvaro Gutiérrez Blanco, llegando al final de la calle Aceituno (Santiago) que salía al ejido de la ermita de Nuestra Señora de la Coronada, oyeron que una de las campanas de dicha iglesia dio una campanada, y al poco sonó otra campanada, por lo que ambos se encaminaron hacia la ermita, momento en que volvió a sonar otra campanada, y habiendo llegado juntos vieron que las puertas que tiene estaban cerradas y se comprobó que no había nadie en el interior de la ermita.

En parecidos términos hablan otros vecinos como Juan de Zúñiga y Ceballos o el escribano de la Villa, Juan Mateos. Junto a ellos Beatriz Hernández, Leonor López y el Alguacil Menor, Don Álvaro González, juraron haberse internado en la oscuridad de la ermita, la noche de las fantasmales campanadas. Contaron la evidencia de un hecho desconcertante sucedido cuando el grupo se encontraba dentro del santuario. Estaban inspeccionando cada rincón de la nave, alumbrándose con velas, cuando, de nuevo, el espectral tañer de las campanas volvió a surgir. Ahora, el sonido recorrió clara y fuertemente la ermita y, también, las entrañas de aquellos desdichados. Refugiados en el grupo, los de Villafranca pudieron hacer frente al miedo y se mostraron capaces para escudriñar la parte del coro, la sacristía, e incluso, en la mismísima torre. Pero allí no había ningún alma más que las de aquella valerosa cuadrilla de vecinos que era aguardada por el resto de la población en la plaza del pueblo. Todos habían escuchado el inquietante tañer de campanas de la Coronada en aquella serena noche de agosto de 1665.

Sobre el milagro de la Coronada, como se conoce al prodigio de las campanas, existe un documento que certifica los hechos y que se encuentra expuesto junto al altar de la ermita, tras una cancela. José Sánchez González ha sido el encargado de escribir el relato, con un cuidado estilo literario y basado en fuentes fidedignas, concretamente de un expediente hallado en el archivo municipal y encargado por la corona por los sucesos que habían acontecido en la localidad, éste en 1665 del que nos habla el libro, y aquel otro seis años después de la niña que habló en latín con tan solo tres meses y medios de edad. A fin de cuentas, como reconoce el autor del libro, era el siglo XVII, una época en decadencia, y en la que se da mucho pábulo a supersticiones de todo tipo.

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