La Casa de la Cultura acoge la exposición 'El dragón de las siete cabezas (El hombrecino de barro)', del artista sevillano David López Panea

La Casa de la Cultura acoge la exposición 'El dragón de las siete cabezas (El hombrecino de barro)', del artista sevillano David López Panea

Se trata de una exposición que sirve como muestra brillante de los derroteros por donde transitan actualmernte los artistas contemporáneos

ANTONIO ORTIZVILLAFRANCA

Desde el mediodía de hoy sábado 12 de enero, permanece inaugurada en la Sala 1 de la Casa de Cultura, la exposición 'El dragón de las siete cabezas (El hombrecino de barro)', del artista sevillano David López Panea. Se trata de una exposición que sirve como muestra brillante de los derroteros por donde transitan actualmernte los artistas contemporáneos. Artistas, como es este el caso, que toma de todo cuanto nos ofrece la Naturaleza (rocas, arbustos, arena, carboncillo...), para transformarlo en obras de arte.

David López Panea (Sevilla, 1973), Licenciado en Historia del Arte por la Universidad Hispalense, y reconocido en 2004 con el Primer Premio de la Fundación FOCUS-ABENGOA, entre otras distinciones, es un artista cuyo principal argumento y soporte es la Naturaleza; de la que extrae su materia, su forma y su componente artístico.

Según Antonio Jordán, Profesor Titular de las Ciencias del Suelo de la Universidad de Sevilla, David en esta obra que presenta en Villafranca de los Barros, «No se limita a exponer un paisaje ante nosotros. David toma del paisaje sus elementos, físicamente, para contarnos lo que ve... Y así, con las manos manchadas, lo que hace no es construir una imagen. Construye el paisaje. No simplemente nos hace mirar un trozo de país representado en un lienzo o un papel, sino que nos invita a formar parte de él. A sentir el calor del sol, el frío de la sombra, el correr del agua, el olor de las plantas, la aspereza de la roca, el color, la vida y la muerte. A sentirnos observados por su obra, interpelados... Este diálogo espontáneo entre la naturaleza y el Hombre es lo que David convierte en arte. No miréis sus obras, ved el mundo».